NUTRICIÓN DE LA TERCERA EDAD

Por: Lic. Mariela K. de Edwards
Enfermera Pediatra
Post-Grado en Promoción de la Salud
Miembro de la Iglesia Episcopal San Albano


     Muchas personas de la Tercera Edad no se alimentan bien y sufren de malnutrición, lo cual puede provocar otros problemas relacionados con su salud. Si usted vive con adultos mayores, o cuida de ellos, debe conocer su estado nutricional para ayudarlo a alimentarse adecuadamente.

     Las enfermedades y algunas condiciones crónicas pueden ocasionar que una persona cambie sus hábitos alimenticios o dificulte masticar y/o tragar los alimentos. La pérdida de la memoria o la confusión puede contribuir a que la persona no recuerde cuando fue la última vez que comió y qué clases de alimentos ingirió. La depresión y la tristeza también pueden causar variación en el apetito, digestión y niveles de energía.

     Mencionaremos algunos factores que contribuyen a una mala nutrición en la Tercera Edad o Adulto Mayor especialmente:

          · Alteración en los patrones alimenticios
Ingerir pocos alimentos o muchos alimentos, comer lo mismo todos los días, al igual que ingerir más de dos tragos de bebida alcohólica al día conducen a una pobre situación de salud.

          · Pérdida de la dentadura / dolor en las encías La pérdida o aflojamiento de los dientes, las caries, los problemas en las encías, y las dentadura o prótesis con problemas de ajustes dificultan la alimentación.

          · Problemas económicos
No contar con recursos económicos suficientes para adquirir sus alimentos puede dificultar mantener una dieta balanceada.

          · Aislamiento o reducido contacto con la sociedad
Permanecer a solas la mayoría del tiempo produce un efecto negativo en el ánimo, bienestar físico y apetito de la persona.

          · Los medicamentos
La reacción adversa a ciertos medicamentos induce al aumento o disminución del apetito, cambio del sabor de los alimentos, estreñimiento, debilidad, diarrea y náuseas. El tomar vitaminas y minerales en dosis elevadas puede ser perjudicial.

          · Problemas para cuidar de sí mismos
Si la persona tiene problemas para caminar, ir de compras al supermercado o preparar sus alimentos es probable que se le dificulte procurarse una buena alimentación.

     La ingesta de proteínas es un problema común en el adulto mayor y muchas veces no se detecta hasta que la persona demuestra signos y síntomas de malnutrición, pérdida de calorías y energía.

     Los cambios fisiológicos que ocurren en el sistema gastrointestinal, los factores sociales, los problemas económicos, la interacción de medicamentos, y alcoholismo son factores que hacen que el adulto mayor sea propenso a la malnutrición e incluso, contribuyen a la disminución de su movilización y la fragilidad de sus huesos.

     La mala nutrición se asocia con problemas de salud tales como la pérdida en la integridad de la piel, sistema inmunológico disminuido, dificultad respiratoria y períodos prolongados de hospitalización.

     Al comprender la importancia de una buena alimentación en el adulto mayor podemos prevenir complicaciones y promover una mejor calidad de vida.

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