EL GRUPO DE JÓVENES

Por: Jose de los Reyes Ordóñez (22/03/02)
El autor es Oficial de Pastoral Juvenil de la Iglesia Episcopal de Panamá

     Conformar un grupo juvenil es una tarea que requiere un compromiso de tiempo y recursos, idealmente de la parroquia de base pero en muchas ocasiones propios.

     EI objetivo del grupo de jóvenes es que cada uno de sus integrantes alcance la madurez en Cristo. Por lo tanto, cada joven debe ser formado humanamente y cristianamente.

     EI primer elemento que debe ser considerado es determinar el grupo de base. Este grupo puede ser definido a partir de los jóvenes que asisten con regularidad al oficio dominical. Es propicio aprovechar los momentos importantes del calendario litúrgico para iniciar una serie de actividades que Ie permitan a estos jóvenes empezar a frecuentarse y gustar de participar juntos en actividades que les ofrece su parroquia.

     EI grupo base, por lo tanto, estará compuesto por los y las jóvenes que participen con regularidad en varias actividades por un periodo prolongado de tiempo.

Crear el Grupo

Después de establecer un grupo base inicia la tarea de crear el grupo de jóvenes.

     La creación del grupo de jóvenes dependerá de la atención a dos factores que explicamos a continuación:

     EI primero, las Relaciones Humanas deben promover entre los jóvenes el conocimiento mutuo, la confianza, respeto y participación de todos.

     EI segundo factor es una formación integral de capacidades en 5 dimensiones: personal, grupal, social, comunitaria y cristiana.

• La dimensión Personal o de personalización busca responder a la pregunta ¿Quien soy? Esta dimensión le permite a los integrantes conocerse a sí mismos, aceptarse tal como son y superarse.

• Las dimensiones Grupal y Social responden a la necesidad de socializaci6n a través de la pregunta ¿Con quien estoy? Las actividades que permiten explorar esta dimensión deben ayudar al joven a descubrir que es parte de algo mayor que el mismo. En este caso, de un grupo de jóvenes y además es parte de una comunidad de fe. Los jóvenes dejan a un lado el individualismo y comienzan a interesarse los unos por los otros. Se preocupan por las situaciones personales de cada uno así como buscan y disfrutan de la compañía mutua y su participación en el grupo.

• La dimensión Comunitaria facilita la concientización y sensibilización del grupo al lugar en donde está asentado su grupo. Busca responder a la pregunta ¿Dónde estoy? El grupo concluye que fuera de las paredes del templo hay una comunidad con necesidades particulares y que ellos pueden involucrarse en el proceso atender algunas de estas necesidades. Es en la dimensión que el joven acepta un compromiso que aumenta como consecuencia del crecimiento de su fe.

• La dimensión Cristiana las actividades de esta dimensión tienen como objetivo la Educación en la Fe, la Profundización de la Fe y la aceptación de la tarea de Evangelizar a otros jóvenes. Esta es la dimensión de la trascendencia. El joven responde a sus dilemas a través de la pregunta ¿Hacia dónde voy?

     Las 5 dimensiones promueven una formación integral y no deben ser abordadas como áreas separadas en la vida del joven sino como un todo. Sería recomendable que el cronograma de actividades contemple cada una de estas dimensiones.

     Ya mencionamos que el fin del grupo de jóvenes es que cada uno tenga una formación humana y cristiana. Este proceso los llevará a adquirir la madurez en Cristo, y por lo tanto a adquirir el tan anhelado compromiso que se espera de cada integrante de la Iglesia.

     EI proceso de la creación del grupo requerirá de una Pedagogía Activa en la que el trabajo se hace:

• con el protagonismo del joven en su propia formación
• desde la experiencia de cada joven (un joven evangeliza a otro)
• por y para provocar la acción en la vida propia del joven

     En otras palabras, esta pastoral nace de los jóvenes, se desarrolla en los jóvenes, crece a través de los jóvenes e impacta a otros jóvenes.

     No se permita caer en la tentación de creer que usted desarrolla una pastoral hacia los jóvenes. Este tipo de "pastoral" es la que comúnmente señala a un adulto como protagonista, planificando y realizando un programa de actividades dirigidas a los jóvenes. También señala a unos jóvenes en la posición de recibir el programa que se ha planificado para ellos de acuerdo a las expectativas de ese adulto o persona experimentada.

     El común desenlace muestra a unos jóvenes que se han aburrido de la Iglesia y no han adquirido compromiso con su crecimiento ni el de la gente a su alrededor. A un adulto frustrado que dice que “a los jóvenes no les interesa nada” o “con los jóvenes no se puede trabajar” porque se da cuenta de que todo el tiempo y esfuerzo que ha dedicado al grupo no ha servido para promover el compromiso.

     En los casos más afortunados (cuando no ocurre un éxodo de los integrantes del grupo) los jóvenes seguirán participando en la congregación por obligación, sin poder gozar el significado real de ser cristianos y mucho menos con el deseo de atraer a otros jóvenes a participar con ellos. Se imagina usted qué futuro le espera a esta congregación.

     Un sano consejo consiste en que los primeros meses durante la creación del grupo, el acompañamiento deberá ser directivo. Es muy probable que el adulto o asesor del grupo tenga que organizar algunas actividades para el grupo. Esta recomendación es especialmente aplicable a las actividades que recaigan en la dimensión de personalización cuando cada uno empieza a sincerarse consigo mismo y abrirse a los compañeros del grupo.

     Durante esos primeros meses los integrantes del grupo pueden estar a cargo de tareas específicas y conforme el grupo vaya madurando y sus integrantes descubran sus capacidades, cada uno asumirá mayores responsabilidades en la planificación, organización y ejecución de las actividades del grupo.

Consolidar el grupo

Luego del proceso de creación del grupo será el momento propicio para avanzar a otra etapa en su vida. Se trata de consolidar el grupo.

     En este momento el grupo está listo para definir objetivos, programas y un modelo de organización para su funcionamiento.

     Es importante recordar que no debemos saltarnos las etapas no intente consolidar el grupo a menos que tenga un grupo de base fuerte, que haya experimentado las 5 dimensiones y sobre todo haya interiorizado las grandes lecciones que cada dimensión ofrece para su vida.



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